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domingo, 11 de marzo de 2007

Erase una vez....

Quien soy yo?

No lo se.

Bueno si, ese que está siempre delante de mi en el espejo.

Pero... hay alguien más?
Supongo que si.
Aunque no estoy seguro.

Supongo que esto va de eso.
De saber.... O de ignorar para siempre.

No se como he llegado hasta aquí.

Y no. No voy a empezar por el principio.
Simplemente porque no me acuerdo.

Anta tamaña certeza y entendimiento que nos rodean,
que finalmente son vanos, me quedo en la pregunta.
En la incertidumbre, en la duda. Pero no en la razón.
Al menos no en lo cognitivo.
En el halo me quedo. No en el discurso.

Me quedo en la mirada.

En el silencio.

Me quedo con la sorpresa.
Me quedo con la risa llana.
Porque no tengo nada que decir.
Porque no se quien soy.
Y me he olvidado de mi nombre.

Porque seguramente no soy nadie

Porque no se nada.

Porque no quiero nada ya.

Y precisamente por todo eso,
puedo decirlo todo.

1 comentario:

Josep Carles Laínez dijo...

Me pongo en otra tesitura y te reescribo:

"Porque todo está perdido ya,
debemos decirlo todo".

Como en el cuento de Pulgarcito, recogemos las miguitas. Como en el del flautista de Hamelín, seguimos al encantador que nos lleva a la muerte. Como en la Bella Durmiente, creemos que despertar sólo va a ser maravilloso.

Pero no es así.

Porque lo tenemos todo perdido,
hemos de decirlo todo.